Cerró definitivamente una histórica fábrica de aberturas en Paraná

Valentinuz Aberturas bajó la persiana tras casi 50 años. Vendió sus instalaciones y afrontó indemnizaciones con ese dinero

 

 

Valentinuz Aberturas cerró definitivamente después de casi 50 años de actividad en Paraná, un golpe que combina pérdida de empleo, deudas laborales y el final de una marca histórica del Parque Industrial. La empresa vendió sus instalaciones y con ese dinero afrontó las indemnizaciones acordadas con los trabajadores despedidos.

La firma había sido fundada en 1977 y llegó a este desenlace tras un proceso de paralización que dejó salarios adeudados, despidos e incertidumbre sobre su continuidad. Antes del cierre, la planta ya funcionaba apenas con guardias mínimas.

 

Acuerdos individuales con los trabajadores

Los arreglos indemnizatorios se negociaron caso por caso, por lo que no hubo un porcentaje general sobre las deudas laborales. Aunque las condiciones no fueron las ideales, quedaron como la salida pactada frente a la crisis de la empresa.

El abogado Fausto Gripaldi estuvo a cargo de las negociaciones y seguía interviniendo en las gestiones pendientes. Aún restaba que la empresa entregara a cada exempleado las certificaciones de trabajo correspondientes.

Esos documentos son necesarios para acreditar formalmente los períodos laborales y los aportes realizados. Su entrega quedó como uno de los últimos pasos por completar después del cierre de la fábrica.

Parte de los trabajadores desvinculados consiguió reubicarse en otras actividades, mientras que otros seguían buscando empleo. La situación más delicada alcanzó a quienes hicieron casi toda su vida laboral en la empresa y todavía no reunían la edad para jubilarse, pese a acumular muchos años de aportes.

 

Una planta que marcó casi medio siglo

Valentinuz Aberturas inició su actividad en Paraná en 1977 y se especializó en la fabricación de aberturas. Con el tiempo consolidó su producción y se instaló en el Parque Industrial de la capital entrerriana.

La paralización puso fin a una trayectoria de casi cinco décadas y golpeó sobre todo a los empleados de mayor antigüedad. Para varios de ellos, el cierre implicó volver a buscar trabajo cuando todavía les faltaban años para llegar a la edad jubilatoria.

La venta de la planta permitió obtener recursos para avanzar con las indemnizaciones. Pero la modalidad elegida obligó a cada trabajador a negociar su situación de manera individual, de acuerdo con la deuda que la compañía mantenía en cada caso.

 

Un sector presionado por la caída de la construcción

El cierre se produjo en un escenario difícil para las empresas dedicadas a fabricar aberturas en Argentina. El sector quedó golpeado por la caída de la construcción, la paralización de la obra pública, la baja de la demanda y el ingreso de productos importados.

Muchas pequeñas y medianas empresas trabajaron con márgenes de rentabilidad muy ajustados y plazos de cobro largos, lo que complicó la continuidad operativa. Frente a ese cuadro, distintas compañías recortaron personal, iniciaron concursos preventivos o reconvirtieron sus actividades.

El reemplazo progresivo de la producción nacional por productos terminados del exterior también afectó a fabricantes y proveedores. La merma de actividad no impactó solo en las plantas industriales, sino también en los servicios y emprendimientos ligados a cada establecimiento.

 

La caída industrial y el dato que agrava el cuadro

El Instituto Nacional de Estadística y Censos informó que la actividad industrial cayó en julio un 5% respecto del mes anterior y un 4,9% en la comparación interanual. El dato confirmó un deterioro que ya venían marcando otros indicadores del sector.

La información también mostró un giro negativo en la tendencia de la actividad manufacturera. La falta de demanda siguió apareciendo como uno de los principales problemas para las industrias, junto con las dificultades financieras y el avance de la competencia importada.

Además, un informe elaborado por Fundar sobre la evolución del entramado empresarial del país reveló que Argentina perdió unas 31.000 empresas desde el inicio del Gobierno de Javier Milei, un promedio aproximado de 33 firmas por día.

Related posts